Ahora que yo estoy sentado en la bahía

veo pasar el mar

como  una revelación del cielo vencido

como un relámpago.

Veo sus olas ciertas

el plumaje ardiente que se parte, se redime

emprende el vuelo hacia las rocas donde se agrieta

en el pliegue donde se acoplan dos montes.

Veo mi corazón

como ese mar donde la tempestad no termina

el agua arde al acampar en las comisuras de la tierra

y a la orilla, la hinchazón de la arena aguarda

lugar donde el mar busca refugiarse.

Escucho el gruñir de los embates de agua

la crestas acuáticas estrellan entre ellas sus espesuras

sus membranas que son las mías

su deseo breve

la lenta destrucción que se genera

las olas levantan su piel

y la esperanza duerme en el ojo de los peces.

Veo mi raíz que naufraga

el temblor del amanecer me pretende llevar al otro lado

aunque hay un alto oleaje que cae y me desintegra

el mar se apacigua, ahora sólo es un puente

y mi corazón es pura luz

pura fe

puro deseo.

Guillermo Clemente©

Nacido en Oaxaca, 1984. Ha publicado en las revistas Espíritu Universitario, Palabrarte, Fanzine 3D2, Salamandra y Círculo de poesía. Primer lugar del concurso de poesía social “Pablo Neruda” 2007. Incluido en la Antología Cuentos del Sótano (Endora, 2009). Editó  la revista electrónica Salamandra de Enero de 2008  – febrero de 2010.