No me vas a tragar ¡oh mentecato!
el molesto ratón decía al gato.


Sí tu quieres comer felón trabaja,
con el duro sudor gana dinero,
no soy yo cazador rico cordero…
y escondióse veloz tras una caja.


Echándose traidor el micho espiaba
al confiado ratón que se burlaba.


Más de pronto, el roedor sacó su cola
sin medir la torpeza de aquel acto
y el morrongo feroz casi ipso facto
de un zarpazo al ratón convirtió en  bola.
Esta historia acabó casi anodina…
El que mucho confía, así termina.

Luis L3mOs©

Poeta peruano contemporáneo.