Me llevas hasta donde
tu piel se hace jardín en la sombra.
Tus párpados son suaves
como lo es la albahaca que crece sobre el pecho.

Van a parar a ti
las tardes que son luna impacientada,
los labios que en el pacharán se escancian
decididos a ahogarse
o a que tú les arrojes
el salvavidas de tu boca
sin el que he comenzado
la travesía
de reconocerte.

Fermín Gómez©,  España, 1966