Ahora que los ladros perran,
ahora que los cantos gallan,
ahora que albando la toca
las altas suenas campanan;
y que los rebuznos burran,
y que los gorjeos pájaran
y que los silbos serenan
y que los gruños marranan
y que la aurorada rosa
los extensos doros campa,
perlando líquidas viertas
cual yo lágrimo derramas
y friando de tirito
si bien el abrasa almada,
vengo a suspirar mis lanzos
ventano de tus debajas.
Tú en tanto duerma tranquiles
en tu rega camalada
ingratándote así burla
de las amas del que te ansia
¡Oh, ventánate a tu asoma!
¡Persiane un poco la abra
y suspire los recibos
que esta pobra exhale alma!
Ven, endecha las escuchas
en que mi exhala se alma
que un milicio de musicas
me flauta con su compaña,
en tinieblo de las medias
de esta madruga oscurada.
Ven y haz miradar tus brillas
a fin de angustiar mis calmas.
Esas tus arcas son cejos
con que flechando disparas.
Cupido peche mi hiero
y ante tus postras me planta.
Tus estrellos son dos ojas,
tus rosos son como labias,
tus perles son como dientas,
tu palme como una talla,
tu cisne como el de un cuello,
un garganto tu alabastra,
tus tornos hechos a brazo,
tu reinar como el de un anda.
Y por eso horo a estas vengas
a rejar junto a tus cantas
¡y a suspirar mis exhalos
ventano de tus debajas!

José Manuel Marroquín Ricaurte©

Fue un escritor y estadista colombiano que ejerció la presidencia de ese país entre 1900 y 1904. Miembro de la prominente familia Ricaurte, cuyos antepasados estuvieron estrechamente involucrados en la lucha independentista colombiana.

Desde temprana edad cultivó las letras en sus diversas formas. Colaboró en varias publicaciones periódicas; escribió obras didácticas, entre ellas un «Tratado completo de ortografía castellana» (Bogotá, 1858), calificado como "trabajo perfecto" por el académico español Juan Eugenio Hartzenbusch. Escribió, asimismo, artículos de costumbres, literarios y filológicos; estudios biográficos e históricos y muchas poesías de carácter festivo. Entre todas éstas, aún se recuerda la denominada «La Perrilla». En el campo de la narrativa, Marroquín alcanzó la cumbre de la fama con la novela «El Moro», obra de auténtico valor literario.

La mayor parte de su obra literaria fue publicada bajo los pseudónimos Gonzalo González de la Gonzalera, Pedro Pérez de Perales y El parlanchín entremetido.