Éste era zapatero,
éste hacía barriles,
y aquél servía de mozo
en un hotel de puerto…

Todos han dicho lo que eran
antes de ser soldados;
¿y yo? ¿Yo qué sería
que ya no lo recuerdo?
¿Poeta? ¡No! Decirlo
me daría vergüenza.

Salomón de la Selva©

Nació el 20 de marzo de 1893 en León, una de las ciudades más importantes de Nicaragua. El paisaje de su infancia es el del trópico. León, en visperas de un nuevo siglo, era una ciudad pequeña con calles empedradas y casas con balcones y patios interiores adornados con rosales que florecian todo el año y a los que daban sombra los árboles frutales en cuyo follaje buscaban abrigo cenzontíes y palomas. A pocos kilómetros se halla, sobre la costa del Pacifico, el mar con playas de arena gris. Reinaba entonces un orden decimonónico: los señores de leontina se dividían en conservadores y levemente liberales. Las mujeres se mantenían en recatado encierro aplicadas al cuidado del hogar. Ese orden no había sido alterado por la independencia: los indios seguían sometidos a todo tipo de injusticias mientras los señores criollos gozaban de la riqueza que se derivaba de la posesión de las tierras usurpadas con la complicidad de políticos y militares.

En ese ambiente creció Salomón de la Selva. En los años de su infancia, Rubén Darío era ya una celebridad omnipresente entre los jóvenes que componían versos; desde Europa llegaban los ecos de su fama. Poco después del nacimiento de Salomón, los poetas y los ideólogos liberales encabezaron un movimiento que fue suprimido por los militares. Esta rebelión dio la oportunidad al general Santos Zelaya de encaramarse al poder donde duró 17 años, hasta que los norteamericanos lo depusieron. Los conservadores gobernaron entonces no sin sobresaltos debido a los constantes desafíos de quienes les reclamaban su ilegitimidad.

El padre del poeta, Salomón Selva (según Mariano Fiallos, autor de la única biografía que existe de De la Selva, el poeta agregó a su apellido la preposición y el artículo), abogado de profesión, perteneció a la estirpe de los que lucharon contra la dictadura. En una de las muchas ocasiones que expresó su descontento fue arrestado y condenado a prisión. Salomón apenas había cumplido 12 años cuando sucedió ese hecho. Al enterarse de la visita del general Zelaya a su ciudad natal, logró llegar hasta él y con un discurso vehemente sorprendió al Presidente recordándole los derechos del hombre y del ciudadano.

Zelaya vio con mucha simpatía tal actitud y ordenó la libertad del licenciado Selva. Con el niño tuvo un gesto que influiría decisivamente en su vida: le ofreció una beca para que se trasladara a los Estados Unidos a estudiar. Así, casi niño, el futuro poeta hace su primera salida de su tierra natal. La estancia en los Estados Unidos es muy fructífera: Salomón amplía y ahonda su cultura, aprende el inglés con tal maestría que años después escribe en esa lengua sus primeros poemas. La beca duró lo mismo que la presidencia de Zelaya: perdido el poder, anulada la beca. Salomón quedó en total desamparo y para sostenerse debió ejercer varios oficios en una ciudad, Nueva York, a la que llegó a integrarse de tal modo que sus compañeros de correrías eran norteamericanos.