Después de mil noches anclado en la bahía del correo,
después de 999 poemas devueltos
en sobres sin abrir,
te fuiste diluyendo
como el agua o el viento.
Es que no quisiste perderte en mi bosque
y rodeaste todos los caminos
Después de traerte la flamígera espada
del ángel que custodia el paraíso,
desenterrar un meteorito
para compararlo con tus ojos.
Después de la tierra, el sueño
la caída de tres dinastías y un imperio,
te escribo este último poema
con método de hormiga laboriosa
cuyo único salario
—no pequeño—
será
el sosiego de terminar este desvarío
con un número redondo como el sol.

Benjamín Chávez©

Bolivia,  1971. Reside en La Paz. Ha publicado los poemarios: Prehistorias del androide, 1994; Con la misma tijera, 1999; Santo sin devoción, 2000; Y allá en lo alto un pedazo de cielo, 2003; Extramuros, 2004; Pequeña librería de viejo, 2007, Premio Nacional de Poesía. Es editor de la revista de literatura La Mariposa Mundial y del suplemento literario El Duende