You are currently browsing the category archive for the ‘Poemas de Amor’ category.

Trabaja ahora en importación y exportación.
Importa metáforas, exporta alegorías.
Podía ser un trabajador por cuenta propia,
uno de esos que rellena cuadernos de hoja azul con números
de debe y haber. De hecho, lo que debe son palabras;
y lo que tiene es ese vacío de frases que le posee cuando se arrima
al cristal, en invierno, y la lluvia cae del otro lado.
Entonces, piensa que podría importar el sol y exportar las nubes.
Podría ser un trabajador del tiempo. Pero, en cierto modo, su
método se confunde con el de un escultor del movimiento. Hiere,
con la piedra del instante, lo que va camino de la eternidad;
atrapa el gesto que sueña el cielo; y fija en la dureza de la noche,
el batir de alas, el azul, la sabia interrupción de la muerte.

Nuno Júdice©

Nació en Algarve, Sur de Portugal, en 1949. Poeta, narrador, ensayista, dramaturgo, editor profesor universitario y diplomático. Realizó estudios de Filología romana. Ha publicado doce libros de poesía, seis de ficción, y varios volúmenes de ensayo. Fue el primer poeta portugués en ser editado en Francia por la prestigiosa editorial Gallimard. En 1973 ganó el Premio Neruda y en 1995, el gran Premio de Poesía de la Asociación de Escritores Portugueses. Se desempeñó como Agregado Cultural de Portugal en París. Fundador y director de la revista de Poesía Tabacaria. Algunas de sus obras, traducidas al francés son Jeu de reflets (Juego de reflejos), con pinturas de Manuel Amado, Paris, Chandeigne, 2001; Lignes d’eau (Líneas de agua), Fata Morgana, 2000; Traces d’ombre (Trazos de sombra), traducido por Geneviève Leibrich, Paris, Métailié, 2000; Un chant dans l’épaisseur du temps (Un canto en el espesor del tiempo) seguido de Méditation sur les ruines (Meditación sobre las ruinas), Gallimard, 1996; Voyage dans un siècle de littérature portugaise (Viaje en un siglo de Literatura Portuguesa), Bordeaux, l’Escampette, 1993.

Anuncios

Cruzando los salitrales
uno se muere de sed.
Aquello es puro desierto
Y allí no hay nada que hacer.
Trabajo, quiero trabajo
Porque esto no puede ser
Un día veré al desierto
Convertido en un vergel.

El río es puro paisaje,
Lejos sus aguas se van,
Pero mis campos se queman
Sin acequias ni canal.
Trabajo, quiero trabajo,
Porque esto no puede ser,
Un día veré a mi campo
Convertido en un vergel.

Las entrañas de la tierra
Va el minero á revolver.
Saca tesoros ajenos
Y muere de hambre después.

Trabajo, quiero trabajo
Porque esto no puede ser.
No quiero que nadie pase
Las penas que yo pasé.

Despacito, paisanito,
Despacito y tenga fe,
Que en la noche del minero
Ya comienza á amanecer.

Trabajo, quiero trabajo,
Porque esto no puede ser.

Atahualpa Yupanqui

Héctor Roberto Chavero, nació en Pergamino (Prov. Buenos Aires) el 22 de enero de 1908. Cantor, guitarrista, poeta, compositor, recopilador. Hizo sus primeros estudios musicales con el Padre Rosáenz. Más tarde aprendió guitarra en Junín (Prov. Buenos Aires) con Bautista Almirón. En 1918 su familia se trasladó a Tucumán. En 1923 murió su padre, por lo que tornó a radicarse con los suyos en Junín. En 1926 escribió Camino del indio. Emprendió un viaje a Jujuy, Bolivia y los Valles Calchaquíes. En 1931 recorrió Entre Ríos, afincándose un tiempo en Tala. Participó en la fracasada sublevación de los hermanos Kennedy, por lo que debió exiliarse en Uruguay. Pasó por Montevideo, para luego dirigirse al interior oriental y el sur del Brasil. En 1934 reingresó a la Argentina por Entre Ríos y se radicó en Rosario (Prov. Santa Fe). En 1935 se estableció en Raco (Prov. Tucumán) Pasó brevemente por la ciudad de Buenos Aires -donde diversos intérpretes comenzaban a popularizar sus canciones- para actuar en radio. Recorrió después Santiago del Estero, para retornar por unos meses a Raco en 1936. Realizó una incursión por Catamarca, Salta y Jujuy. Más tarde visitó nuevamente el Altiplano en busca de testimonios de las viejas culturas aborígenes. Retornó a los Valles Calchaquíes, recorrió a lomo de mula los senderos jujeños y residió por un tiempo en Cochangasta (Prov. La Rioja). A principios de la década del ’40, en Tucumán se casó con María Martínez, pero el matrimonio fracasó. Poco después conoció en Córdoba a Paule Pepin Fitzpatrick, "Nenette", quien sería su definitiva compañera y colaboradora musical con el seudónimo "Pablo Del Cerro". Algo más tarde se editó "Piedra sola", su primer libro. En 1944, durante otra incursión por las provincias del noroeste creó El arriero. A poco debió abandonar Raco, episodio que dio origen a sus sentidas zambas Adiós Tucumán y La añera (1946). Enfrentado al régimen militar triunfante, desde 1946 a 1949, sufrió persecuciones, proscripción y cárcel. En 1950 pasó a Uruguay y desde allí a Europa. En París, Edith Piaf le dio la oportunidad de compartir el escenario, debutando en junio de ese año. A partir de allí, realizó varias giras por el Viejo Continente. Regresó a Buenos Aires en 1952. A causa de sus críticas fue expulsado del Partido Comunista, lo que le facilitó el reingreso a las radios, pero le valió las críticas de propios y extraños, que no sabían dónde encasillarlo. Así en 1956, derrocado el peronismo, también fue perseguido por los militares antiperonistas. Pasó unos años alternando entre sus residencias de Buenos Aires y de Cerros Colorados (Prov. de Córdoba), hasta que en 1963/64 emprendió una serie de viajes a Colombia, Japón, Marruecos, Egipto, Israel e Italia. En 1965 se editó el disco El payador perseguido. Durante 1967 recorrió en giras toda España, para luego instalarse casi definitivamente en París con periódicos regresos a la Argentina que, con el advenimiento en 1976 de la dictadura militar, se hicieron menos frecuentes. Recién en 1979 volvió a presentarse en su país. Sus actuaciones en Europa comenzaron a espaciarse a causa de algunos trastornos de salud. En 1986 Francia lo condecoró como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. En 1987 volvió al país para recibir el homenaje de la Universidad de Tucumán. Debió internarse en Buenos Aires en 1989 para superar una dolencia cardíaca, pese a lo cual en enero de 1990 participó en el Festival de Cosquín. En noviembre de ese año murió Nenette. Sin embargo, a los pocos días Yupanqui cumplió un compromiso artístico en París. Volvió a Francia en 1992 para actuar en Nimes pero se indispuso y allí murió el 23 de mayo. Por su expreso deseo, sus restos fueron repatriados y descansan en Cerros Colorados. Dejó innumerables obras para el cancionero argentino de raíz folklórica. Como escritor, publicó Piedra sola (1940), Aires indios (1943), Cerro Bayo (1953), Guitarra (1960), El canto del viento (1965), El payador perseguido (1972) y La Capataza, (1992).

Como actor vacilante en el proscenio

Que temeroso su papel confunde,

O como el poseído por la ira

Que desfallece por su propio exceso,

Así yo, desconfiando de mí mismo,

Callo en la ceremonia enamorada,

Y se diría que mi amor decae

Cuando lo agobia la amorosa fuerza.

 

Deja que la elocuencia de mis libros,

Sin voz, transmita el habla de mi pecho

Que pide amor y busca recompensa,

Más que otra lengua de expresivo alcance.

 

Del mudo amor aprende a leer lo escrito,

Que oír con ojos es amante astucia.

William Shakespeare

 

Poeta y autor teatral inglés, considerado generalmente como uno de los mejores dramaturgos de la literatura universal. Resulta imposible llevar a cabo una exposición completa de la vida del celebrado autor inglés, pues existen en torno a ella numerosas suposiciones y muy pocos datos comprobados. Se mantiene tradicionalmente que nació el 23 de abril de 1564, y se sabe a ciencia cierta que fue bautizado al día siguiente, en Stratford-upon-Avon, Warwickshire. Tercero de ocho hermanos, fue el primer hijo varón de un próspero comerciante, y de Mary Arden, hija a su vez de un terrateniente católico. Probablemente, estudió en la escuela de su localidad y, como primogénito varón, estaba destinado a suceder a su padre al frente de sus negocios. Sin embargo, según un testimonio de la época, el joven Shakespeare hubo de comenzar a trabajar como aprendiz de carnicero, por la difícil situación económica que atravesaba su padre. Según otro testimonio, se convirtió en maestro de escuela. Lo que sí parece claro es que debió disfrutar de bastante tiempo libre durante su adolescencia, pues en sus obras aparecen numerosas y eruditas referencias sobre la caza con y sin halcones, algo poco habitual entre sus contemporáneos. En 1582 se casó con Anne Hathaway, hija de un granjero, con la que tuvo una hija, Susanna, en 1583, y dos mellizos —un niño, que murió a los 11 años de edad, y una niña— en 1585. Al parecer, hubo de abandonar Stratford al sorprenderlo cazando ilegalmente en las propiedades de sir Thomas Lucy, el juez de paz de la ciudad. Se supone que llegó a Londres hacia 1588 y, cuatro años más tarde, ya había logrado un notable éxito como dramaturgo y actor teatral. Muy poco después, consiguió el mecenazgo de Henry Wriothesley, tercer conde de Southampton. La publicación de dos poemas eróticos según la moda de la época, Venus y Adonis (1593) y La violación de Lucrecia (1594), y de sus Sonetos (editados en 1609 pero que habían estado circulando en forma de manuscrito desde bastante tiempo atrás) le valieron la reputación de brillante poeta renacentista. Los Sonetos describen la devoción de un personaje que a menudo ha sido identificado con el propio poeta, hacia un atractivo joven cuya belleza y virtud admira, y hacia una oscura y misteriosa dama de la que el poeta está encaprichado. El joven se siente a su vez irresistiblemente atraído por la dama, con lo cual se cierra un triángulo, descrito por el poeta con una apasionada intensidad que, no obstante, no llega a alcanzar los extremos de sus tragedias, sino que, más bien, tiende al refinamiento en el análisis de los sentimientos de los personajes. De hecho, la reputación actual de Shakespeare se basa, sobre todo, en las 38 obras teatrales de las que se tienen indicios de su participación, bien porque las escribiera, modificara o colaborara en su redacción. Aunque hoy son muy conocidas y apreciadas, sus contemporáneos de mayor nivel cultural las rechazaron, por considerarlas, como al resto del teatro, tan sólo un vulgar entretenimiento. La vida profesional de Shakespeare en Londres estuvo marcada por una serie de arreglos financieros que le permitieron compartir los beneficios de la compañía teatral en la que actuaba, la Chamberlain’s Men, más tarde llamada King’s Men, y de los dos teatros que ésta poseía, The Globe y Blackfriars. Sus obras fueron representadas en la corte de la reina Isabel I y del rey Jacobo I con mayor frecuencia que las de sus contemporáneos, y se tiene constancia de que sólo en una ocasión estuvo a punto de perder el favor real. Fue en 1599 cuando su compañía representó la obras de la deposición y el asesinato del rey Ricardo II, a petición de un grupo de cortesanos que conspiraban contra la reina Isabel, encabezado por un ex-favorito de la reina, Robert Devereux, y por el conde de Southampton, aunque en la investigación que siguió al hecho, la compañía teatral quedó absuelta de toda complicidad. A partir del año 1608, la producción dramática de Shakespeare decreció considerablemente, pues al parecer se estableció en su ciudad natal, Stratford, donde compró una casa llamada New Place. Murió el 23 de abril de 1616 y fue enterrado en la iglesia de Stratford.

Lee el resto de esta entrada »

Una pequeña tarea como esta de
cortar el pan y llevarlo a la mesa,
empieza y luego acaba
-círculo de sentido que se cierra-
la pequeña molécula de un proyecto
/cumplido.

¿Trivial? Tal vez, pero mira dibujarse
con perfección acabadísima
cada gesto enlazado en el siguiente
anillado en la suave
espiral invisible
que va del pensamiento hacia la mano
del ojo hacia el cuchillo.

Circe Maia©

Nació en Montevideo en 1932. Pasó gran parte de su infancia en Tacuarembó, vuelve a Montevideo, y ya casada, se trasladó nuevamente a Tacuarembó.
Comenzó precozmente su tarea literaria, publicando su primer libro "Plumitas" a los 12 años. Luego "En el Tiempo" en 1958, "Presencia diaria" (1964), "El puente" (1970). A través de su obra podemos conocer a la poetisa que supo utilizar un "lenguaje simple", directo, sobrio; los objetos: la leche, el azúcar, el pan; las personas, las muertes cercanas, es decir, lo cotidiano.
Circe ha declarado que su trabajo poético "ve en la experiencia diaria, viva, una de las fuentes más auténticas de poesía".
Ha ejercido como docente de Filosofía y traductora, ha leído textos filosóficos que influyeron en su manera de ver las cosas. Participó en 1992 del Encuentro de escritores y traductores de Delfos, en Grecia.
Otras obras: "Destrucciones" (1986), donde habla de la pérdida de su hijo, muerto en un accidente, "Un viaje a Salto"(1987) que incluye un diario personal de la época de la dictadura, cuando su marido fue encarcelado, "Superficies"(1990), "De lo visible" (1998) y "Obra poética" (2007) una recopilación de todos sus poemas .
Varios de sus poemas han sido musicalizados por Daniel Viglietti y Numa Moraes.

La limpieza expone a efectos públicos
esa intimidad tan custodiada.
El sol elige el centro de la bandera
la convierte en zona de combate;
las golondrinas hacen sus primaveras
y los gorriones el resto de los solsticios.
Vientos de paso silban los broches,
les cierran las bocas.
Entre las guerras de pañuelos
pierden los del luto en los orillos,
los lloros de los mayores con lágrimas,
con mocos inconsolables a secarse.
Parado en un extremo
atado al alambre cubro las estaciones,
los fantasmas disfrazados con sábanas
exaltan la pasión escéptica de los domesticados.
En la otra punta un poste
me deja hacer
y no se cae de asombro.

Luis Luchi©

Luis Yanischevsky Lerer conocido por su pseudónimo literario como Luis Luchi nació el 11 de octubre de 1921 en el barrio de Villa Crespo de Buenos Aires, Argentina, hijo de Gregorio Yanischevsky y Paulina Lerer, inmigrantes judíos ucranianos. Hacia 1926, su familia se muda a Parque Chas. En 1944, Luis Luchi se casa con Irene Lavalle, con quien tiene tres hijos. Militó activamente en el Partido Comunista, sin embargo, a través de los años habría de acercarse al anarquismo. Trabajó como obrero gráfico en editorial Atlántida y como vendedor viajante de libros, sin embargo, después decide dedicarse a la poesía, manteniéndose al margen de la cultura oficial. En la década de 1960 participa en el grupo "El Matadero", grupo de cuentistas cuyo nombre rendía homenaje al relato homónimo de Esteban Echeverría. El grupo se reunía en el café El Estaño, ubicado en las calles de Talcahuano y Corrientes, al que habían renombrado "El Gardelito" y estaba integrado por Guillermo Cantore, Blas Raúl Gallo, Nenina Caro, Mario Lesing, Arminda Ralesky y Lubranolas, entre otros, quienes se proponían publicar a jóvenes con sentido popular. Luis Luchi sólo habría de publicar su cuento El Brasilerito en 1961 en la antología Cuentistas argentinos contemporáneos editada por El Matadero. A finales de la década y principios de la siguiente, Luis Luchi forma el grupo "Gente de Buenos Aires", junto con el poeta Roberto Jorge Santoro, el actor Héctor Alterio, el músico Eduardo Rovira y el artista plástico Pedro Gaeta con el objeto de acercar la cultura al público presentándose en clubes de barrio, sociedades de fomento y escuelas. Luis Luchi, profundo admirador de César Vallejo y Vladimir Mayakovsky recurre a la ciudad, el barrio, el tango y las luchas sociales como temas de su obra, siempre marcada por el humor y la ironía. Luis Luchi muere el 21 de octubre de 2000 en Barcelona, España.

A mi señora, María Victoria Atencia.

Amnón andaba por ella atormentado, hasta

enfermar por Tamar, su hermana.

(2 Samuel, 13, 2-3)

Cuando yo era muy niña

una mujer amada me cantaba un romance

en las tardes altísimas del final del verano.

Pretendía dormirme con aquella canción

que contaba la historia

de dos hermanos moros cautivos en Granada:

Ella estaba con fiebres malignas en el lecho

y él, un guapo muchacho,

le llevaba una taza de caldo

oculta en la chilaba.

Yo jamás me dormía

porque jamás historia alguna me pareció tan bella.

La ternura corría caliente por mi sangre

como el caldo que a ella le calentaba el cuerpo.

y cerraba los ojos

y veía acercárseme a mi hermano

al que amaba más que a mi propia vida.

¿Cómo podría el tiempo disipar la memoria

de aquellas escaleras

pintadas en un ocre maravilloso y cálido,

y el mandil de la yaya

con el pañuelo siempre guardado en un bolsillo,

o aquella porcelana colgando en las paredes,

y los relojes viejos con esmaltes gastados,

y los paños de hilo componiendo figuras,

y aquellos reposteros de seda descrudada

cubriendo los pasteles?

¡Soñaba tantas veces con ser aquella mora

enferma palidísima!

Quizá para sentirme, como ella,

asistida, por el hermano amado.

Un día de tormenta partimos de viaje.

Y en el coche mi hermano jugaba con un coche.

Una vez más cerré los ojos húmedos

y me metí por dentro del juguete de plástico.

La penumbra y los rayos caían a mi boca

como cayera el caldo de la historia en la Historia.

No sé qué es el incesto.

Pero si alguna vez amé con amores carnales

a alguien de mi sangre,

fue aquella tarde hermosa de truenos y de lluvia,

en el asiento azul de un coche de juguete.

Isla Correyero©

 

Nació en Miajadas (Cáceres, España) en 1957. Estudió periodismo y cinematografía en Madrid. Es guionista de cine y televisión. Premios de Poesía: Cráter, Colección Provincia, 1984, Diario de una enfermera, Premio Ricardo Molina, 1996, La Pasión, Finalista Premio Mundial De Poesía Mística Fernando Rielo, 1999, Amor Tirano, Premio Hermanos Argensola 2002. Otras publicaciones: Lianas, 1988, Crímenes, 1993, Feroces, 1999. Incluida en Las Antologías De Poesía: Las Diosas Blancas y Ellas Tiene La Palabra. Lecturas significativas y eventos literarios: Palacio Real, Madrid, 2000, Fundación Monasterio de Yuste, 2004, Festival Poetry Internacional de Rotterdam, junto a Seamus Heaney, 2005, Cumbre Iberoamericana, representando a Cáceres: Patrimonio de la Humanidad,  Salamanca 2008.

A los viajeros del alba

Mi interés por la poesía, especialmente por la poesía colombiana, es muy remoto. La primera vez que tuve en mis manos un libro de poemas, las palabras despedían un casto olor alcanforado que me crispó los pelos. Entre los poemas que nos dejó Julio Flores (l867-l923), hay un reguero de brumas, lágrimas, cadáveres y bambucos que en noches de luna y calles solitarias algún guitarrero se atrevía a cantar a su amada con suma melancolía. En alguna de esas calles, José Asunción Silva (l865-l896) hijo predilecto del modernismo, asomó la cabeza por la ventana de su habitación, solemne y cargado de melancolía dijo:

“¡La sombra! ¡Los recuerdos! La luna no vertía

allí ni un solo rayo… Temblabas y eras mía”.

Bella época en la que una rosa era una rosa, y el poema un vaso santo. Lástima que el perfume de la rosa no alcanzó a perfumar su vida, porque cuando menos se esperaba se pegó un tiro en el corazón “porque le dio la gana”. La bala le atravesó el corazón, y según sus biógrafos y mentores, también le atravesó el corazón a Elvira:

“¡Oh, las sombras que se buscan y se juntan en las noches de negruras y de lágrimas…!”

Años más tarde me encontré con la poesía que nos hacía falta para derrotar la bruma melancólica de los años anteriores. Si bien la obra poética de Porfirio Barba-Jacob (1883-1942), quien podría considerarse un caso aislado en nuestra lírica, “va a influir de manera decisiva en la evolución de nuestra lírica” (1), pero son los poetas de la alegría los que trazan los derroteros de nuestra poesía actual: Ciro Mendía (1892-1979), Luís Carlos López (1883-1950) y Luís Vidales (1904-1990), risueño como un niño, con un tacto nuevo, tan nuevo que sorprendió a las cosas y a los hombres, lo que le permitió ser el único poeta de vanguardia, realmente, en nuestra historia.

Superaba “Gotas Amargas” de José Asunción Silva, donde había menos poesía y muchas amarguras; superaba los antipoemas de Luís Carlos López, porque Vidales resultaba más afirmativo; le daba una respuesta diferente a la poesía romántica, que sería la de León de Greiff (1895-1976) -nuestro último gran romántico- al capitalismo que nos invadía, e inauguraba el humorismo sano, fértil, inteligente, de buena gana, como la faceta más difícil de la poesía, sosteniéndolo como el instrumento temperamental más eficaz frente a una sociedad que era entregada en aras de su desarrollo al apetito extranjero. También daba comienzo, entre nosotros, a la llamada posteriormente poesía conversacional, y sobre todo a la literatura urbana en su mejor dimensión, cosa que jamás se recuerda. Su ruptura provenía de la calle, del paraguas, del barrio, del teléfono, del cine, de la cámara fotográfica, de los diarios, del reloj, del aeroplano, de todo cuanto iba a ser el siglo XX” (2). Desde la aparición de Suenan Timbres hasta hoy, ningún otro poeta colombiano ha superado esa alegría y humor, perenne y permanente de Vidales, quien haciendo sonar el nítido timbre de su voz, decía en 1926:

“Pero el dulce muchacho de mi niñez

hace mucho tiempo se ha marchado

yo no sé para dónde”.

Al sur, mucho más al sur, en un paraje edénico del universo, a la vuelta del solar natal, muy cerca del amor fraterno y de la tierra generosa, renovado en pasión por el hombre y las cosas elementales, apareció Aurelio Arturo (1909-1974). Desde muy lejos traía entre sus manos la serenidad de los años, el aroma de la tierra fresca. Y traía también Morada al Sur. “Marginal, discreto, la fluida y parca vena de agua de su poesía corre inextinguible: permanece” (3). Así escribía, y también cantaba Aurelio Arturo:

Lee el resto de esta entrada »

Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
                y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
                   Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
                                De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza
.

Gonzalo Rojas©

 

Nacido en 1917 en Lebu, provincia de Arauco, estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de su país y perteneció al grupo surrealista reunido en torno a la legendaria "Revista Mandrágora". Fue diplomático en China y Cuba durante el gobierno de Salvador Allende. Recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y el Premio Cervantes de Literatura en 2003. En España también fue distinguido con el Premio Reina Sofía y recibió además el Premio Octavio Paz en México y el José Hernández en Argentina.

Su obra editada incluye, entre otros títulos: "Cuaderno secreto", "La miseria del hombre", "Contra la muerte", "Oscuro", "Transtierro", "Del relámpago", "Críptico", "El alumbrado" y "Las adivinas".

Tu risa vuela
desde tu cuerpo de mujer
soñando con el mar
donde soy seguramente
un par de alas torpes
que rondan la cima
de la última ola.

Y creo que tu risa llega tarde
como el grito de tu sombra más joven
rodeada de gaviotas.

Ahora vivo
en la proximidad esbelta y fuerte
de tus rodillas plegadas como islas
en la alfarería pesada y frágil
de nuestros cuerpos desnudos.

Tu espalda es la línea del horizonte
la luz más extensa
la noche submarina
donde me pierdo y viajo
antes que el aire envejezca
andando y dando tumbos
con los ojos abiertos bajo el agua.

Luis Mizón©

Nació en Valparaíso en 1942. Vive en Francia desde 1974. Ha publicado una veintena de obras: poesía, novela , ensayo histórico. Caballero de las Artes y las Letras, premio Jean Malrieu al mejor libro de poesía extranjera; miembro de la Academia Mundial de la Poesía, figura en numerosas antologías y libros de estudio. Sobre Historia e Identidad ha publicado en la editorial Universitaria de Chile la obra “Claudio Gay y la formación de la identidad cultural chilena” (Diciembre 2001). En la actualidad prepara la edición de manuscritos inéditos de Claudio Gay. El poema 19 pertenece a su libro Pongamos las palabras encima de la mesa, publicado en Valparaíso en 1971.

Mis pasos son jugadas de ajedrez
sobre el tablero de la vida,
el aire se repite
tomo un café
apuro un cigarrillo
respiro un poco más
de nuevo en posición.

¿Quién me sacude
quién me incita y me remueve,
a quien tengo que abatir
de quién es esta mano que me empuja?

Dime oh reina
de la magia del mundo
y sus encantos,
¿soy alfil
caballo
rey
peón?

Rafael Cruz©

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 10 seguidores

Alfonso Carballo en Poesía Alfonso Chace en Poes1a Amos Oz en Poes1a Antonio Gala en Poes1a Antonio Skármeta en Poes1a Briceida Cuevas Cob en Poes1a Carlos Drummond de Andrade en Poes1a Chile De poetas... Dulce Chacón en Poes1a Eduardo Llanos Melussa en Poes1a Eva Macías en Poes1a Fermín Gómez en Poes1a Fernando Quiñones en Poes1a Gabriel Celaya en Poes1a Gioconda Belli en Poes1a Guillermo Clemente en Poes1a Haikus Humberto Ak´abal en Poes1a Joan Perucho en Poes1a José Manuel Marroquín Ricaurte en Poes1a Julia Prilutzky Farny en Poes1a Kepa Murua en Poes1a Lengua española Literatura chilena contemporánea Luis Lemos en Poes1a Luis Luchi en POes1a Manuel Magallanes Moure en Poes1a Mujeres poetas Nicolás Augusto González en Poes1a Olga Edith Romero en Poes1a Oliverio Girondo en Poes1a p Paul Valéry en Poes1a Pier Paolo Pasolini en Poes1a Po Chü i en Poes1a Poemas de amor Poes1a la casa de Juan Zapato Poesía Poesía erótica Poesía indígena Poesía social Poetas de Andalucía Poetas de Argentina Poetas de Brasil Poetas de Cataluña Poetas de Chile Poetas de Colombia Poetas de Costa Rica Poetas de Cuba Poetas de España Poetas de Estados Unidos Poetas de Francia Poetas de Guatemala Poetas de Honduras Poetas de Israel Poetas de Italia Poetas de Japón Poetas de la Dinastía Tang Poetas de México Poetas de Nicaragua Poetas de Perú Poetas de Uruguay Poetas Maya Poetas sovieticos Poetry Raúl González Tuñón en Poes1a Rebeca Ethel Becerra Lanza en Poes1a Robert Graves en Poes1a Salomón de la Selva en Poes1a Sergio Manganelli en Poes1a Vicente Huidobro en Poes1a Vinícius de Moraes en Poes1a Vladimir I. Lenin en Poes1a Yosa Buson en Poes1a
Anuncios