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Apoyo un lápiz en el vacío.

Una miríada de nombres
se pierde
en el acto trivial de elegir
una frase
una palabra
la letra.

Como el tranvía de Gaudí
los trenes sembrarán
vidas inconclusas.

No nos queda
sino esperar.

Edith Goel©

Nacida en Argentina (1952). Es profesora de lengua y literatura española, ilustradora, artista plástica y traductora del hebreo al castellano, y ha obtenido varios premios literarios como: Lucila Palacios (Venezuela), Cosquín (Argentina), Bartolomé Mitre (Argentina), Revista de los Poetas (Argentina), Voces Nuevas (Torremozas, España), Ocho Venado 2001 (México). Web: La Blinda y Niedernegasse. Sus textos han aparecido en antologías y en páginas literarias de Internet, y han sido traducidos a varios idiomas. Presidió la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana. Reside en Rishón LetZíon, Israel.

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No sé cómo se llama
esa niña pequeña,
ni qué nombre tendrá.
Mantantirulirulá.

Cómo se llamará
esa niña pequeña,
y qué nombre le pondremos.
Mantantirulirulá.

Va descalza
sobre el asfalto.
Va, helada,
de un auto a otro,
en el cruce de semáforos.
Mantantirulirulá.

¿Le pondremos
dolor, amargura,
sufrimiento, rencor?
¿Le pondremos injusticia,
impotencia, resignación?

Ese nombre no me agrada.
Mantantirulirulá.
¿Y qué nombre le pondremos,
mantantirulirulá…

a la niña pequeña,
a la niña descalza,
a la niña solitaria,
hambrienta y cansada,
que de un auto a otro va,
en el cruce de semáforos,
mantantirulirulá?

Yetty Blum©

PRIMER ACTO

La novia

¡Bésame con besos de tu boca,
pues mejores son que el vino tus amores,
el olor de tu perfume, el aroma
de tu nombre que despacio me penetra,
y por eso las vírgenes se inclinan a tu paso!
¡Llévame hacia ti, rey mío, corramos,
invítame a tu alcoba, disfrútame y gocemos
y déjame que alabe el vino de tu amor,
al hombre entre los hombres más amado!

Muchachas de Jerusalén: yo soy morena,
pero hermosa como hermosas son las tiendas
de Quedar y las lonas de Salma.
Mis hermanos conmigo se enfadaron
pues las viñas quisieron que guardara,
y mi viña no supe guardar…
y el sol me ha quemado con sus dedos…

Amor de mi alma, dime dónde amansas
tu rebaño, dónde al medio día –dime–
sestean tus ovejas, para que no ande así, perdida,
tras los rebaños de tus compañeros.

El coro

Si no lo sabes tú, hermosa entre las mujeres,
sigue las huellas de su rebaño,
lleva tú a pastar tus cabras primerizas
junto al jacal donde su cuerpo reposan los pastores.

El novio

Amor mío, pienso en ti como en esa hermosa yegua
que tira del carro del faraón,
¡ay, cómo brilla tu rostro entre las zarzas
y ese cuello tuyo creciendo entre collares!
en oro mis manos tallarán zarzillos luminosos
con engastes y cuentas de plata, sólo para ti.

La novia

Mientras el rey descansa en su diván,
mi nardo exhala su cálida fragancia:
ved al hombre que duerme entre mis senos
como una bolsita de mirra, como un racimo
dulcísimo de alheña en las viñas de Engadí.

El novio

¡Bella eres, amor mío, bandadas de palomas
son tus ojos, azucena entre cardos
eres tú entre todas las mujeres!

La novia

Qué hermoso eres, amor mío, en este lecho nuestro
hecho de fronda,
delicia pura, y yo en tus manos narciso de Sarón,
azucena perdida en tus frondosos valles,
bajo las vigas de cedro que cubren nuestra casa,
y los artesonados tallados en espalda de ciprés.

Como manzano entre árboles silvestres
es mi amado entre los hombres:
yo deseo sentarme al amparo de su sombra
y endulzarme la boca con su fruta.

Mi amado me ha metido en su bodega
y despliega ante mí su bandera de amor.
Sobre su izquierda descanso mi cabeza,
con su derecha abraza mi cintura, ay,
sí, reponedme con tortas de pasas,
empinad con manzanas mi vigor para él,
que estoy enferma de amor, de amor muriendo…

El novio

¡Ah, muchachas de Jerusalén, yo os conjuro
por las gacelas y las ciervas que en el campo corren,
que no despertéis ni desveléis a mi amor
hasta que quiera!

SEGUNDO ACTO

La novia

Es la voz de mi amado, miradlo,
vedlo llegar saltando por los montes,
como un cervatillo brincando por las lomas,
y ved que se detiene,
y ved que se oculta tras la cerca de mi casa
e inclina su cabeza sobre mi ventana
porque quiere tan sólo contemplarme por las rejas…
Habla mi amado y me dice:

El novio

Levántate, amor mío, y vente,
que el invierno ha cesado
y las lluvias se fueron
y la tierra se cubre de flores,
la estación de los cantos ha llegado ya,
escucha, amor mío, escucha
la tórtola que arrulla cubriendo nuestra tierra,
el perfume de las viñas que se ciernen,
las higueras con sus yemas despertando,
anímate, amor mío, y ven,
paloma que te ocultas en las grietas de las rocas,
déjame que advierta los perfiles de tu vuelo,
déjame que escuche la dulzura de tu voz,
el azúcar de tu voz y de tu talle.

Cazemos las raposas, las pequeñas raposas
que devastan los viñedos, nuestras viñas en flor….

La novia

Mi amado es mío y yo soy de mi amado,
del hombre que pastorea entre las azucenas.
Vuelve, amado mío, vuelve,
antes de que despierte la brisa,
antes de que las sombras huyan
vuelve, amado mío, vuelve,
sé como gacela o como el cervatillo
que baja por el monte de Beter,
pues en la noche, en mi lecho,
busqué el amor de mi alma,
lo busqué y no lo encontré.
Sólo hallé a los guardias que guardaban la ciudad,
y no supieron decirme dónde estaba
el amor de mi alma.

Apenas los hube pasado,
hallé a mi amor y lo apresé,
y no lo soltaré hasta invitarlo a la casa de mi madre,
a la alcoba caliente en que me concibió mi madre.

El novio

¡Ah, muchachas de Jerusalén, yo os conjuro
por las gacelas y las ciervas que en el campo corren,
que no despertéis ni desveléis a mi amor
hasta que quiera!

TERCER ACTO

El poeta

¿Qué es aquello que se alza en el desierto
como una cortina de humo
sahumada de incienso y mirra
y polvo de exóticos perfumes?

Es la litera de Salomón,
escoltada por sesenta valientes,
la flor de los valientes de Israel,
diestros en la espada y en la guerra,
todos con su espada en la cintura
porque temen los peligros de la noche.

El rey Salomón se ha hecho un palanquín
con madera del Líbano,
con columnas de plata y el respaldo de oro,
cuyo asiento las hijas de Irael
tapizaron de púrpura y de amor.

Salid, mujeres, salid muchachas de Sión,
contemplad a Salomón,
con la diadema que, en su boda,
su propia madre dibujó en su pecho.

El novio

Eres bella, amor mío,
tus ojos son palomas que emergen de tu velo;
tu melena, un rebaño de cabras jubilosas
que descienden saltando del monte Galaad;
tus dientes, un hatillo de ovejas esquiladas
saliendo de su baño en las aguas del río,
todas con crías mellizas y ninguna estéril;
tus labios, una cinta escarlata
y tu hablar, música y hechizo;
tras el velo, dos granadas rojas y cortadas,
tus mejillas…
tu cuello, la torre de David donde cuelgan todos sus trofeos,
sus mil escudos y estandartes los valientes guerreros de Israel;
y tus pechos, como crías mellizas de gacela
que saltan hacia mí, paciendo entre azucenas por los valles…

Antes de que la brisa se levante
y se retiren las sombras,
subiré a los montes donde la mirra yace,
donde el incienso duerme, a las colinas…

Eres toda hermosa, amor mío,
no hallo en ti defecto alguno.

Ven, novia mía, ven, llégate del Líbano,
vuelve, amor, desde la cumbre del Amaná,
desde las cumbres del Sanir y del Hermón,
abandona la guarida de los leones,
los montes de los leopardos…

Me has robado el corazón, hermana y novia mía,
me has robado el corazón con una sola mirada de tus ojos,
con una sola vuelta de tu collar, ay,
qué hermosos tus amores,
mejores son que el vino tus amores,
mi corazón llenan tus perfumes
y tu boca destila miel virgen sobre mí,
la leche y la miel que ocultas debajo de tu lengua…

Eres huerto cerrado, novia mía,
huerto cerrado, fuente sellada;
tus brotes paraíso de granados,
azafranes y nardos,
aromas de canela,
árboles de incienso,
mirra y pequeños puñados de áloe
para curar las heridas de mi pecho, ay,
la fuente de tus jardines, cuyas aguas
desde el Líbano llegan hacia mí…

La novia

Despierta, cierzo,
llégate, ábrego,
soplad en mi jardín
y levantad deprisa todos sus aromas,
para que entre el amado en su huerto
y coma de sus árboles frutales…

El novio

He entrado en mi huerto,
hermana y novia mía,
a cosechar mi bálsamo y mi mirra,
a comer de la miel de tu panal,
a beber de tu vino y de tu leche…

El poeta

¡Comed, y bebed, embriagaos!

CUARTO ACTO

La novia

Yo dormía, pero mi corazón velaba,
la voz del amado me llamaba:
¡Ábreme, hermana, mi paloma! –me decía–,
mi cabeza está cubierta de rocío,
y sus bucles del relente de la noche»

Me había quitado la túnica
y no sabía ponérmela de nuevo.
Me había lavado los pies
y ¿cómo volver a mancharlos?

Por el hueco de la cerradura
mi amado su mano entró,
y mis entrañas temblaron.
Me levanté y quise abrir la puerta
al nombre de mi amado,
y mis manos eran sólo mirra destilada
cayendo de mis dedos
sobre la cerradura.

Abrí yo misma las puertas a mi amado,
pero el amado no estaba, se había marchado ya,
y el alma se arrojó en su busca tras la huida.
Lo busqué, mas no pude encontrarlo.
Lo llamé, y no me respondió su voz.
Desesperada me hallaron los centinelas que guardan
la ciudad, golpeáronme, me hirieron,
despojáronme del chal
los guardianes que cuidaban las murallas.

Yo os conjuro, mujeres,
muchachas de Jerusalén,
si encontráis a mi amado
decidle que he enfermado de amor.

El coro

Eh, tú, la más bella de todas las mujeres,
¿qué distingue a tu amado de los otros
para que de esa forma nos conjures?

La novia

Mi amado es moreno claro, oro puro su cabeza;
racimos de palmera las guedejas de su pelo,
negras son, negras como cuervos negros;
sus ojos son palomas en la orilla del río
que se bañan en leche junto a los estanques;
campos de balsameras sus mejillas,

colinas de perfumes;
lirios son sus labios, manaderos de mirra;
tiene sus manos torneadas en oro,
engastadas con piedras que de Tarsis trajeron;
su vientre pulido marfil que los zafiros cubren;
parecen sus piernas columnas de alabastro
creciendo hacia lo alto sobre basas doradas;
su porte es como el Líbano, esbelto como sus cedros,
y su paladar dulcísimo, ay, muchachas de Jerusalén,
así es mi amigo, sí, así es mi amado.

El coro

Dinos, tú, la más bella de todas las mujeres,
¿adónde fue tu amado?

La novia

Mi amado bajó a su huerto
a recoger azucenas….

QUINTO ACTO

El novio

Eres bella, amiga mía, como Tirsá,
encantadora como Jerusalén,
imponente como un ejército dispuesto para la batalla.
¡Aparta de mí tus ojos, no me humilles con tus ojos!
Tu melena es un hato de cabras descendiendo del monte Galaad.
Tus dientes, un rebaño recién esquilado saliendo de los ríos,
todas con mellizas y ninguna estéril.
Tus mejillas, dos granadas rojas que emergen de tu velo.
Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas,
pero mi paloma es única, capricho de quien la engendró:
ante ella inclinan su cabeza las doncellas,
las reinas y las concubinas:
¿quién es ésta que como el alba llega,
como la luna hermosa que como el sol refulge,
imponente como ejército en formación de guerra?

Había yo bajado el huerto de las nogueras
a contemplar la floración del valle,
a ver si las vides se cernían,
si florecían los granados,
cuando mi deseo me subió a los carros de Aminadib,
y yo no lo sabía.

El coro

Vuelve, sulamita, vuelve,
que queremos contemplarte.

El coro

¿Por qué queréis contemplar a la sulamita
danzar entre los coros?

El novio

Ah, hija de príncipe,
cuán bellos tus pies calzados con sandalias;
hijas de orfebre, no necesitan ya ni aros ni collares
tus caderas, más yo tu ombligo contemplo
y sólo veo una copa redonda y rebosante
de vinos aromados…
y tu vientre, ay, como un montoncito de trigo
encinto de azucenas,
gacelas mellizas tus pechos
y tu cuello torre de marfil,
y tus ojos las piscinas de Jesbón, de aguas desbordadas
junto a la puerta de Bat Rabin,
tu nariz, sí, como la Torre del Líbano
que vigila el camino de Damasco,
y tu hermosa cabeza flotando en el aire
como el Monte Carmelo,
con su melena y su púrpura
donde un rey en sus trenzas está preso y ya no sabe [salir.
¡Qué bella eres, cuánta hermosura
amor mío, cuánta delicia!
tu talle es flexible como una palmera
con dos racimos gemelos,
y yo pienso alzarme a la palmera
y cosechar sus dátiles;
tus pechos racimos de uvas,
tu aliento, perfume de manzanas,
el vino más generoso tu paladar manante.

La novia

…El vino que va generoso hacia mi amado
y moja sus labios dormidos,
el vino de mi boca, su copa más preciada…
¡Oh, ven, amado mío!
salgamos al campo,
pasemos la noche en las aldeas,
vayamos de mañana a ver los racimos
que en las cepas se ciernen,
si se abren las yemas,
si florece el granado:
allí te entregaré el don de mis amores.
La mandrágora exhala su perfume
y los frutos, amor, inundan nuestras puertas,
los frutos que guardo sólo para ti…

Ah, si fueras mi hermano, criado
por los pechos de mi madre, yo podría
besarte en plena calle sin miedo a los desprecios,
te llevaría de la mano, te metería
en casa de mi madre,
y tú me enseñarías
y yo te daría el aroma de mi vino
y tú beberías del licor de mi granada…

Tu izquierda bajo mi cabeza,
con tu derecha me abrazas…

El novio

¡Ah, muchachas de Jerusalén, yo os conjuro
por las gacelas y las ciervas que en el campo corren,
que no despertéis ni desveléis a mi amor
hasta que quiera!

EPÍLOGO

El novio

¿Quién es ésta que sube del desierto
apoyada en los brazos de su amado?
Te desperté debajo del manzano,
allí donde te concibió tu madre,
la que te dio su luz.

La novia

Ponme como un sello en tu corazón,
como un sello en tu brazo,
pues es poderoso el amor como la misma muerte
y como el Seol mi pasión es fuerte e implacable:
saetas de fuego son sus flechas, llamaradas de Yahvé.
No pueden los torrentes apagar la llama,
y no podrán los ríos anegar el fuego,
pues mis pechos son las torres, y yo una muralla
que a mi amado protege en su refugio….

Versión de Carlos Morales©

Es autor, como poeta, de "Palabras de Tierra y Vino" (1982), "S" (1984), "Un rostro en el jardín" (2000), "Il tridente nel giardino" (2000), "El libro del Santo Lapicero" (2000) y "Salmo" (2005). Traducido a varios idiomas, publicó en el año 2003 una de las versiones más celebradas de El Cantar de los Cantares. Como antólogo, ha editado la "Poesía secreta" de Federico Muelas, "El cántio de la Creación", de Carlos de la Rica y "Coexistence", una antología de poetas árabes y hebreos que trabajan por la reconciliación. Como editor, dirige "El toro de barro" (la segunda colección de poesía más antigua de España), los "Cuadernos Sefardíes" (con M. Matitiahu) y la "Biblioteca del Holocausto" (con J.Vandor). Actualmente, codirige con Juan Ramón Mansilla la revista "Hilos de araña".

Si lo que amas es un ramo de flores dolorido,
me iré al desierto y aprenderé a sufrir.
Si lo que amas son los versos escritos en la piedra,
construiré mi casa entre peñascos
y en sus ariscas cumbres aprenderé a escribir.

Solamente entonces, cuando la oscuridad
nos cubra de la arena, y el amoroso libro
de las crónicas en lo oscuro nos esconda,
acaso sepas decirme esas otras palabras
que están más allá del dolor y de la dicha.
Parece que este hombre —dirás solamente
entonces— me dio todo su amor.

Nathán Yonathán©

(1923-2004) nació en Kiev, Ucrania, creció en Petah Tikva, y vivió en el Kibbutz Sarid desde 1945 hasta su muerte. Él comenzó a publicar en 1940. Después de terminar su licenciatura y maestría en hebreo y literatura en general, ha enseñado en la escuela secundaria y universitaria, tanto en Israel y los EE.UU.. Fue durante muchos años redactor jefe de la Sifriat Poalim Editorial. También fue miembro del consejo de administración de la Radiotelevisión israelí y el presidente, así como presidente de la Asociación Israelí de Escritores ». Más conocido como poeta y letrista, Yonathan publicó 16 libros de poesía, una novela y libros para niños. Fue galardonado con el Premio Bialik.

Libros publicados de poesías: Paths of Dust, Sifriat Poalim, 1951 [Shvilei Afar]  Unto the Furrows Grey, 1954 [El Ha-nirim Ha-aforim]  What We Loved, Sifriat Poalim, 1957 [Asher Ahavnu]  Selected Poems, Sifriat Poalim, 1960  Songs Along the Shore, Sifriat Poalim, 1962 [Shirim Le-orech Ha-chof] Until the End of Indian Summer – A Photo Album, Hakibbutz Hameuchad, 1986 [Ad Sof Ha-kayitz Ha-indiani]  Poems at Sea Dusk, Sifriat Poalim, 1972 [Shirim Ba`arov Ha-yam]  Poems to Lior, Sifriat Poalim, 1974 [Shirim]  Poems This Far, Sifriat Poalim, 1979 [Shirim Ad Kan]  Selected Poems, Sifriat Poalim, 1982 [Mivchar Shirim Zuta]  Shores, Sifriat Poalim/Keter, 1983 [Chofim]  Other Poems, Sifriat Poalim, 1984 [Shirim Acherim]  Poems on the Mountain Ridge, Zmora Bitan, 1988 [Shirim Al Kav Ha-reches]  Veiled Face is the Time, Sifriat Poalim, 1985  Poems with Love, Sifriat Poalim, 1990 [Shirim Be-ahava]  Poems on Earth and Water,1993 [Shirim Al Adama U-mayim]

Libros para niños:  Between Spring and Cloud (short stories), 1959 [Bein Aviv Le-anan]  Lila From the `Ilanot` Group, 1963 [Lilach Me-kvutzat Ilanot]  Songs of Dust and Wind, 1965 [Shirei Afar Va-ruach]  More Stories Between Spring and Cloud,1971 [Od Sipurim Bein Aviv Le-anan]


Cada tarde saca Dios sus mercancías brillantes de la vidriera –
carruajes celestes, tablas de ley, perlas preciosas,
cruces y campanas esplendorosas,
y las vuelve a meter en oscuras arcas
adentro y cierra los postigos: "Otra vez no vino ningún profeta a comprar".

Yehuda Amijai©

 

Ludwig Pfeuffer (Würzburg, 3 de mayo de 1924 – Jerusalén 22 de septiembre de 2000) escritor israelí considerado uno de los mejores poetas contemporáneos en hebreo. Su obra trata temas cotidianos, ironías y amores dolorosos, a veces por la religión, la tierra o la ciudad de Jerusalén. Su contribución se extiende más allá de sus propios logros literarios a una influencia que ayudó a crear una poesía israelí moderna.

Amijai y su familia emigraron a Eretz Yisrael en 1935,viviendo brevemente en Petaj Tikva antes de establecerse en Jerusalén. En la Segunda Guerra Mundial luchó con la brigada judía del ejército británico. Durante la Guerra de Indepencencia luchó en el Néguev, en el frente sur. Después de la Guerra asistió a la Universidad Hebrea y fue profesor de preparatoria. Su primer libro "Ahora y otros días" fue publicado en 1955 y despertó interés tanto en lectores como críticos. Temas juzgados hasta ahora como prosaicos: tanques, aviones, combustible, contratos administrativos, figuran en su trabajo y se convierten en una realidad poética notable por el deseo de confrontar y reflejar los problemas vigentes y retratar con nueva dureza e ironía el ambiente social contemporáneo. A esta pasión por el uso de nuevos temas y metáforas está el de la expresión y el uso innovador del idioma hebreo en varios estratos en el que se combinan y desdibujan los hilos del hebreo clásico con el moderno. Influenciado por el ingenio y la ironía de la poesía inglesa. Amijai usó las vertientes de la tradición local dándole nuevo sentido al lenguaje coloquial y a los modismos de la jerga en su idioma. Un comentario que lo alude al entregársele el Premio de Israel en 1982 es "el cambio revolucionario del idioma poético" que el poeta había emprendido a través de su obra. La poesía de Amijai es lúdica y concentra un rango amplio de emociones, su distintivo es la risa, la burla y cierta tristeza subyacente.

El canon de Amijai es impresionante por el volumen del trabajo que abarca y muchos libros individuales de poesía aparecen en sucesión rápida, así lo demuestran "Poemas reunidos" de 1963 y "Selección de trabajos" de 1981 y en su "Shirei Yerushalayim" (Poemas de Jerusalén) de 1987, edición bilingüe, acompañada de fotografías de la ciudad. Además de numerosos volúmenes de poesía Amijai ha escrito relatos cortos, libretos para radio y literatura infantil. Su trabajo se ha traducido a numerosos idiomas. Su valor para el mundo anglosajón fue descubierto por Ted Hughes en 1965.

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