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Bésense en la boca, lésbicas
baudelerianas, árdanse, aliméntense
o no por el tacto rubio de los pelos, largo
a largo el hueso gozoso, vívanse
la una a la otra en la sábana
perversa,
                y
áureas y serpientes ríanse
del vicio en el
encantamiento flexible, total
está lloviendo peste por todas partes de una costa
a otra de la Especie, torrencial
el semen ciego en su granizo mortuorio
del Este lúgubre
al Oeste, a juzgar
por el sonido y la furia del
espectáculo.
                   Así,
equívocas doncellas, húndanse, acéitense
locas de alto a bajo, jueguen
a eso, ábranse al abismo, ciérrense
como dos grandes orquídeas, diástole y sístole
de un mismo espejo.
                                De ustedes
se dirá que amaron la trizadura.
Nadie va a hablar de belleza
.

Gonzalo Rojas©

 

Nacido en 1917 en Lebu, provincia de Arauco, estudió Derecho y Literatura en el Instituto Pedagógico de la Universidad de su país y perteneció al grupo surrealista reunido en torno a la legendaria "Revista Mandrágora". Fue diplomático en China y Cuba durante el gobierno de Salvador Allende. Recibió el Premio Nacional de Literatura de Chile en 1992 y el Premio Cervantes de Literatura en 2003. En España también fue distinguido con el Premio Reina Sofía y recibió además el Premio Octavio Paz en México y el José Hernández en Argentina.

Su obra editada incluye, entre otros títulos: "Cuaderno secreto", "La miseria del hombre", "Contra la muerte", "Oscuro", "Transtierro", "Del relámpago", "Críptico", "El alumbrado" y "Las adivinas".

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Mi vida es muy sencilla:
Trabajo en un café

Cada noche en un café distinto

Cuando llega la oscuridad
y se van encendiendo las lámparas
me siento en el rincón más oscuro
en una mesa pequeña donde nadie pueda verme

(pretensión ociosa:
A nosotros nadie nos ve:
Heredamos el paciente prodigio de pasar totalmente desapercibidos)

¿Qué hago?

Como ya les dije, lo que hago es muy sencillo

                                   Escucho

Y puedo asegurarles que yo sé escuchar

Esto al menos nadie me lo podrá negar

Lo escucho todo, hasta los silencios

               Retengo todas las palabras que se dijeron
La que nunca pudieron decirse

Y aquellas que se dicen de todas las maneras posibles que una palabra se puede decir

Desgraciadamente tengo mala memoria

   y nunca recuerdo lo que quisieron decir

Quizás porque ya he renunciado a entender

                     O simplemente
Porque me lo sé ya todo de memoria
No me las doy de omnipotente ni de ubicuo

                     Mi percepción va más
que el rebote del último sonido
entre los vasos y las porcelanas

Mi trabajo es muy simple

                             Pero hay que saber esperar
Y esto sí confieso que me resulta extenuante

Aunque ya no me importa

                         Simplemente me quedo allí
hasta que la última mesa haya quedado vacía

                                                           el último mantel recogido
y las lámparas apagadas para siempre

Entonces me levanto

                     Y comienzo a barrer todas las palabras
que han caído desparramadas por el suelo

Algunas son fuertes y se resisten

                         otras se desarman en letras sueltas

Y hay veces cuando el azar provoca las combinaciones más insospechadas

Pero ya sé que en el fondo dicen nada
tengo mi conciencia tranquila
cuando al piso lo he dejado limpio como una página en blanco

Pero tampoco crean que soy perfecto

                     En realidad no lo soy

¿Cómo lo podríamos ser
si vivimos sólo del aire y la sangre de nuestros semejantes?
Como irremediablemente nadie me mira
cada noche escojo una de aquellas palabras

                                      La recojo con ternura

Con el cuidado de quien siempre supo
que cada simple combinación de letras y palabras

       alguna vez

                                      -digo: alguna vez-

                  prometieron algo

A cada palabra que recojo
la cubro con la palma de mis manos entreabiertas
para que no se enfríe y deje de vivir

A veces despierto feliz
sintiéndola a mi lado

O despierto llorando porque ya no está allí

Pero otras,
las más

ya se han deshecho con la humedad de mi piel
y dejan como llagas viscosas en mi cuerpo

Heridas que tardarán en cerrarse
por lo menos todavía

Hasta que a la noche siguiente

vuelva a sentarme en la mesa más oscura
de cualquier otro café

    Y haga lo único que sé hacer:

           Escuchar

                             Escuchar en silencio

                                                                 Y esperar.

Enrique Giordano©

Magíster y doctor en Literatura de la Universidad de Pensylvania, es académico de Literatura Hispana en la Universidad de Cincinatti, Ohio por once años fue profesor en el Barney College de la Universidad de Columbia en Nueva York. Fue en este período que escribió El mapa de Amsterdam, libro que tras 25 años, la editorial Cuarto Propio reeditó y presentó recientemente en Chile.

Nació en Concepción y eso lo llevó a ingresar a la Universidad de Concepción a estudiar literatura. Aunque la pedagogía no era lo que le atraía, con el correr de los años se ha dedicado y ganado la vida con ella, aunque la academia es absorbente y quita mucho tiempo para escribir. Cuando estudió, el departamento de Español vivía un momento espléndido con profesores como Gonzalo Rojas, Jaime Concha, Juan Zapata y otros.

Publicaciones: Poesía y Poética de Gonzalo Rojas, 1987.  Manuel Puig: montaje y alteridad del sujeto (coautor), 1986.  El mapa de Ámsterdam, poemas originales, 1984.  La teatralización de la obra dramática: De Florencio Sánchez a Roberto Arlt, 1982. Artículos sobre Borges, Cortázar, García Márquez, Griseda Gámbaro, semiótica del teatro.

Tu risa vuela
desde tu cuerpo de mujer
soñando con el mar
donde soy seguramente
un par de alas torpes
que rondan la cima
de la última ola.

Y creo que tu risa llega tarde
como el grito de tu sombra más joven
rodeada de gaviotas.

Ahora vivo
en la proximidad esbelta y fuerte
de tus rodillas plegadas como islas
en la alfarería pesada y frágil
de nuestros cuerpos desnudos.

Tu espalda es la línea del horizonte
la luz más extensa
la noche submarina
donde me pierdo y viajo
antes que el aire envejezca
andando y dando tumbos
con los ojos abiertos bajo el agua.

Luis Mizón©

Nació en Valparaíso en 1942. Vive en Francia desde 1974. Ha publicado una veintena de obras: poesía, novela , ensayo histórico. Caballero de las Artes y las Letras, premio Jean Malrieu al mejor libro de poesía extranjera; miembro de la Academia Mundial de la Poesía, figura en numerosas antologías y libros de estudio. Sobre Historia e Identidad ha publicado en la editorial Universitaria de Chile la obra “Claudio Gay y la formación de la identidad cultural chilena” (Diciembre 2001). En la actualidad prepara la edición de manuscritos inéditos de Claudio Gay. El poema 19 pertenece a su libro Pongamos las palabras encima de la mesa, publicado en Valparaíso en 1971.

La poesía es pólvora mojada en medio de un lenguaje contaminado, que se desmantela antes de tocar tierra. Los sentidos cargados en el poema y su lenguaje, son cáscara, ceniza, polvo, y sólo el gusano prospera. La poesía es el cadáver exquisito proclamado por los surrealistas, pero yace a la intemperie, no como reina subyugada por la palabra, inefable dama, sino chasqueada por los dedos de un mesonero, empujada detrás del atril con vergüenza y miedo. No anida, no vuela, no sueña, no nada, y no dejan que el poema se sueñe así mismo en su pobre perfomance de tía solterona, quinceañera desdentada, gitana sin amuleto.

¿La poesía escribe su epitafio? No hay tal suicidio, ni corroboración y menos consentimiento. La poesía es casi un acto de fe, ni siquiera una vocación tardía o el soplo azucarado de un domingo bajo los frondosos robles o los ingenuos, melancólicos sauces llorones. De cualquier manera, la poesía subyace y yace bajo palabra, convicta de su olvido. Y bajo la lápida del mercado, aún respira. Ha superado la horca, la guillotina, la bala en la sien, la anestesia del tiempo, cloroformos burocráticos estatales, el infinito menosprecio privado y esta actual indolencia editorial, enfermedad terminal del mercado.

El mundo está en crisis, no la poesía. La culpa no la tiene la huella, sino quien la ignora o confunde, deja de percibir un camino. Forma sobre la forma, el poema es la nueva retórica, botón de una sola rosa, la que reinventa cada lectura. ¿La poesía muere en su cuna o tiene tradición en el futuro? Es un espejo al revés.

Rolando Gabrielli©

Nació en Santiago de Chile el 22 de febrero de 1947.Estudió Periodismo en la Universidad de Chile.  Ejerció hasta el 11 de septiembre de 1973 en su país. Fue Corresponsal Extranjero en Colombia y Panamá (1975-79).
Funcionario Internacional, experto en la industria bananera, encargado de estrategias para los ocho países de la región miembros de la UPEB, Editor de la publicación científico-técnica y económica, con circulación en 56 países, columnista de la revista alemana D+C (1979-89).  Escribe para varios periódicos panameños como Analista Internacional y trabaja en el programa de la Unión Europea-PNUD, Tips On Line, mercadeo de oportunidades empresariales vía Internet.  Asesor en estrategias empresariales, editor de Suplementos especializados, ha trabajado y lo hace actualmente en marketing.
Obtiene el Primer Premio de Poesía de la Federación de la Universidad de Chile en 1971, entre 200 libros y una mención Honrosa con su cuento Solángel, ese año, en ICEA Internacional, México.  Es becado en dos oportunidades por la Universidad Católica de Chile (Vicerrectoría de Comunicaciones, 1973, en Poesía y 1974, Prosa) Mención de Honor en Cuento infantil Caja de Ahorros Panamá, 1978. Mención de Honor en poesía con su libro Manifiesto Aldeano, Panamá años 2000.  Diploma de Honor Embajada de Chile, por su labor pro acercamiento cultural Panamá-Chile.  Ha dictado conferencias magistrales sobre en la Academia Panameña de la Lengua y Embajada de Chile, sobre Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Jorge Luis Borges y Jorge Teillier.  Es poeta, ensayista y narrador, tiene cinco libros de poesía para editar, un libro de cuentos, ensayos y dos novelas en proceso.  Reside en Panamá. Sus trabajos más recientes se encuentran en Internet en portales de Estados Unidos, Canadá, España, Chile, Argentina, Brasil, Suecia, Colombia, Venezuela.

A mi padre, a los que permanecen.
A Sol, a los que están conmigo.

1.
Amanece.
Se abre el poema.
Las aves abren las alas.
Las aves abren el pico.
Cantan los gallos.
Se abren las flores.
Se abren los ojos.
Los oidos se abren.
La ciudad despierta.
La ciudad se levanta.
Se abren llaves.
El agua corre.
Se abren navajas tijeras.
Corren pestillos cortinas.
Se abren puertas cartas.
Se abren diarios.
La herida se abre.
Sobre las aguas se levanta niebla.
Elevados edificios se levantan.
Las grúas levantan cosas de peso.
El cabrestante levanta el ancla.
Corren automóviles por las calles.
Los autobuses abarrotados corren.
Los autobuses se detienen.
Abren las tiendas de abarrotes.
Abren los grandes almacenes.
Corren los trenes.
Corre la pluma.
Corre rápida la escritura.
Los bancos abren sus cajas de caudales.
Los clientes sacan depositan dinero.
El cieno forma depósitos.
El cieno se deposita en aguas estancadas.
Varios puentes cruzan el río.
Los trenes cruzan el puente.
El tren corre por los rieles.
El puente es de hierro.
Corre el tiempo.
Corre el viento.
Traquetean los trenes.
De las chimeneas sale humo.
Corren las aguas del río.
Corre agua sucia por las cloacas.
Las cloacas desembocan en el río.
Las gallinas cloquean.
Cloc cloc hacen las gallinas.
De la cloaca sale un huevo.
El río es hondo.
El río es ancho.
Los ríos tienen afluentes.
Los afluentes tienen cascadas.
Los afluentes desembocan en el río.
Las avenidas son anchas.
La calle desemboca en la avenida.
El río desemboca en el mar.
El mar es amplio.

2.
Circulan los automóviles.
Circulan rumores de guerra
El dinero circula.
La sangre circula.
Los peatones van a sus ocupaciones.
Los peatones cruzan en las esquinas.
Los peatones circulan por las veredas.
Los hombres llevan pantalones.
Los agentes llevan impermeables.
Apuestan agentes en las esquinas.
Circulan hombres astrosos.
Los cesantes circulan.
Las nubes ocultan el azul del cielo.
Las nubes ocultan la luz del sol.
Las nubes circulan a gran altura.
La nieve es blanca.
El cóndor vuela a gran altura.
Hay nieve en las alturas.

3.
Andan los relojes.
Andan los planetas.
¿Cómo andamos?
Ando a tropezones.
Ando enfermo.
Ando con hambre.
Ando sin plata.
Ando andrajoso.
Ando sucio.
Ando solo.
Ando con miedo.
Ando huyendo.
¡Andate! me dijeron.
Andan tras de mí.
Ando por los andenes.
¡Andando!
Adiós.
Los Andes están nevados.

4.
Se abren las esclusas.
Las esclusas dejan pasar el agua.
Las ambulancias ululan.
Los autos dejan pasar una ambulancia.
Las ambulancias son blancas.
Las almohadas son blandas.
La harina es blanca.
La cabeza descansa sobre la almohada.
Los poros dejan pasar el sudor.
El enfermo descansa algunas horas por día.
Corren días hábiles.
Hubo fútbol.
Hubo tenis.
Hoy no hay trabajo.
No hay vacantes.
Corren los escolares.
Las tarjetas perforadas corren.
El agua corre por cañerías de plomo.

5
Se cierran las llaves.
Los resistentes corren riesgos.
Los ciclistas corren se persiguen.
Los barcos persiguen cardúmenes.
Corro peligro me persiguen.
Las persecuciones consiguen hacer prosélitos.
Se abren cuentas.
Se abre el apetito.
El bosque es umbrío.
En el bosque se abren senderos.
El búho ulula.
Los conejos abren madrigueras.
Los sepultureros abren fosas.
Los presos abren un agujero.

6.
Uno aprieta a correr. Lo siguen.
Los peatones abren paso.
Doblan corriendo una esquina.
El soplón con disimulo se escabulle.
Disimular la ira.
Disimular el disgusto.
Disimular la pobreza.
Disimular el hambre.
Morderse la lengua.
Obrar con mucho disimulo.

7.
Otoña en la ciudad.
Las hojas enrojecen.
Las hojas amarillean.
Caducan las hojas.
Las hojas caen.
La hojarasca es inútil.
No cae la Junta.
El tirano no cae.
Sopla el viento.
Las hojas vuelan.
El viento barre las hojas.
Remolinean las hojas secas.
En el río hay remolinos.
Hojas rojas flotan en el río.
Revolotean hojas de diarios.
Revolean las aves.
El río sigue su curso.
El otoño sigue al verano.
Siguen mis pasos.
Se acortan los días.
Se alargan las noches.
Abril sigue a marzo.
Alargan el toque de queda.
Alargan el estado de sitio.
Abril cuenta con treinta días.
Abril es el cuarto mes del año.
Pasan los días.
Cae otra hoja del calendario.

8.
Cae el sol.
Cae el agua del caño en la pila de piedra.
El agua cae en la cascada.
Es cascada la voz del anciano.
Se recogen los soldados.
Los soldados alojan en cuarteles.
En hoteles alojan los viajeros.
La población se recoge temprano.
Faltan horas para el toque de queda.
Vuelan mariposas crepusculares.
Las aves se retiran a sus nidos.
El mar cubre la orilla y se retira.
El día declina.
Se enciende el alumbrado.
La ciudad se ilumina.
Las mariposas rondan la luz.
Con la edad las fuerzas declinan.
Años de pocas luces
Estos mis últimos años.
Vivimos en la oscuridad.
El anciano enciende la luz.
Clic hacen los interruptores.
Las habitaciones se iluminan.
Se encienden los televisores.
Habla por cadena el tirano.
Oscurece temprano en invierno.
Los rótulos de neón se prenden y apagan.
Cierran las tiendas.
Las calles van quedando vacías.
Aparecen las primeras estrellas.
Los peatones caminan con premura.
Los peatones precipitan el paso.
Aparecen las primeras patrullas.
Comienza el toque de queda.
Aparece la luna.

9.
El día tiene veinticuatro horas.
La ampolleta está encendida las 24 horas.
La ampolleta cuelga del centro del cuarto.
El aire del cuarto es pesado.
Puertas y ventanas permanecen cerradas.
Los prisioneros tienen la cabeza inclinada.
Los prisioneros están sentados en sillas.
Los prisioneros están con la vista vendada.
Pestañas y cejas se pegan a la venda.
Bajo la venda se mueven los párpados.
Las manos se hinchan.
Las manos están atadas con cordeles.
Sacan encapuchado a un prisionero del cuarto.
Los prisioneros se quejan susurran se mueven.
Los prisioneros deben permanecer inmóviles.
Los prisioneros deben permanecer en silencio.
Cualquiera infracción es duramente castigada.
Los prisioneros reciben alimento una vez al día.
El caldo es magro y se sirve frío.
Los prisioneros beben agua en forma racionada.
No se permite el aseo personal a los prisioneros.
Los prisioneros van una vez al día al retrete.
Pasada la medianoche permiten tenderse en el suelo.
El compañero que fue al interrogatorio no ha vuelto.
Los prisioneros duermen sólo con sus ropas.
En la noche son audibles los gritos de los compañeros.
Los prisioneros son despertados en la madrugada.

10.
En las vitrinas hay maniquíes.
Los maniquíes son de yeso.
Los maniquíes están inmóviles.
Los maniquíes son elegantes.
Los maniquíes visten ropa cara.
Ropa nueva de primera mano.
Los maniquíes no tienen frío.
Los maniquíes no tienen hambre.
Los maniquíes lucen saludables.
Son felices.
Están siempre sonriendo.

11.
La tierra se mueve.
Se mueven los dientes que se van a caer.
Cambian dientes los niños.
Caen los dientes de leche.
La leche cae en el balde.
La vaca da leche.
El toro carga.
Se carga el cielo de nubes.
Cae una garúa.
Los soldados cargan armas.
Los mozos cargan bandejas.
Estoy cargado de hijos.
La carga agobia.
Soportamos el peso de la dictadura.
Cambian unas papas por un puñado de fideos.
Cambian un pan por una pizca de aceite.
Cambios en el gabinete.
Cambian el agua al florero.
Salen militares. Entran civiles.
Las culebras cambian de piel.
Luz roja.
Los semáforos cambian.
El camaleón cambia de color.
Los vehículos se detienen.
Cambian sábanas al enfermo.
El colchón está relleno de lana.
Las sábanas cubren el colchón.
El pastor guarda las ovejas.
Las ovejas dan lana.
La beldad guarda la línea.
El enfermo guarda cama.
Un ratón cae en la ratonera.
Cae el dátil al pie de la palmera.

12.
Cambia el viento.
El viento anuncia lluvia.
El cambiador empuja las agujas.
La locomotora cambia de vía.
El ténder sigue a la locomotora.
La locomotora arrastra vagones.
El viento arrastra hojas.
Cambia el tiempo.
Las hojas se cubren de escarcha.
El cielo se cubre de nubarrones.
Los nubarrones amenazan lluvia.
Las hojas se despiden del árbol.
Mañana nos vamos de la ciudad.
Los fueron a despedir al aeropuerto.
El viento se lleva las hojas.
Fue un adiós conmovedor.
Las bocas despiden vaho.
La rosa despide olor fragante.
La rosa es la reina de las flores.
La beldad es reina de belleza.
El cieno despide olor fétido.
Reina la miseria.
Reina la cesantía.
Reina el miedo en la ciudad.
No tienen hojas los árboles.
Los hongos no tienen hojas.
Pedí un anticipo.
Pedí peras al olmo.
Se anticipan las lluvias.
El jugador pide cartas.
El novio pide la mano.
Nos llueve sobre mojado.
El tirano pide sacrificios.
El invierno ha llegado.

13.
Llueve.
La lluvia mancha las calles.
El asfalto mojado es lustroso.
Los peatones se cubren.
El sombrero cubre la cabeza.
El paraguas resguarda de la lluvia.
Los zapatos entran en las galochas.
Las galochas son de goma.
La pelota es de goma.
La pelota rebota en el suelo.
La lluvia rebota en el suelo.
Llueve a cántaros.
Los cántaros son de barro.
La lluvia forma charcos.
En los charcos se forma barro.
La lluvia forma burbujas al caer en los charcos.
Los autos salpican.
El agua rebota en el techo.
Los techos se llueven.
Las goteras caen en tarros.
Las aguas corren por los tejados.
Los canalones recogen las aguas.
Los techos chorrean.
La lluvia golpea las ventanas.
Las gotas resbalan por los vidrios.
La lluvia moja.
La lluvia humedece las paredes.
La tierra se empapa.
Llueve en la ciudad.
Llueve en el poema.
El anciano escribe.
Las gotas de lluvia no son centavos.
Ojalá fueran centavos las gotas de lluvia.

14.
Las paredes se levantan a plomo.
Las paredes son altas.
Las paredes cierran.
Las paredes separan.
Amordazan con pintura las paredes.
La lluvia las despinta.
Reaparecen fragmentos de murales.
Siglas de partidos proscritos.
Consignas antiguas.
Y la última RESISTENCIA recién borrada.

15.
Los ascensores suben.
Bajan las ventas.
El ascensorista es servicial.
Los ascensores bajan.
Los soplones son ubicuos.
El ascensorista es un soplón.
Sube la fiebre al enfermo.
Suben los precios.
El precio del cobre baja.
La marea sube.
Suben las aguas del río.
Las olas suben río arriba.
La corriente choca con la marea.
Los mineros bajan a la mina.
El predicador sube al púlpito.
El difunto baja a la tumba.
Sube el telón.
El actor sube a las tablas.
El actor representa un papel.
El papel es blanco.
Interrumpen la función.
Evacúan la sala.
Detienen a varios actores.
La policía tiene carta blanca.
Dan de baja a varios generales.
Los pasajeros suben a cubierta.
Dan de baja a miles de obreros.
Los buses se detienen.
De los buses bajan pasajeros.
Suben pasajeros al bus.
Pagan toman asiento.
El funicular sube.
El funicular baja.
El tren de aterrizaje baja.
El avión toma tierra.
De los aviones bajan pasajeros.
Los aviones aterrizan despegan.
Bajo los aviones pace el ganado.
El tren se detiene.
Los viajeros bajan del tren.
Los maleteros llevan equipajes.
El carnet lleva una fotografía.
Piden papeles de identidad.
Detienen a los indocumentados.
El corazón de un peatón se detiene.
El peatón sufre un síncope.
¡Paf! cae en la calle fulminado.
Los empresarios toman medidas.
La costurera toma medidas.
La costurera toma la aguja.
El anciano retoma la pluma.
La tinta afluye a la pluma.
La sangre afluye al corazón.
La pluma raspa el papel.
Las suelas raspan el suelo.
La pluma rasguea.
El ciego rasguea las cuerdas.
La beldad tiene ojos rasgados.
El rímel embellece los ojos.
La beldad se pinta los ojos.
La beldad lleva un conjunto de falda y blusa.
Los vehículos llevan patentes.
Toman la patente a un vehículo.
El enfermo lleva meses en cama.
Al enfermo le toman el pulso.
El pulso es intermitente.
Toman once.
Toman mate.
Los borrachos toman vino.
Los gasómetros bajan.
Los gasómetros suben.
Al enfermo le baja la fiebre.
La bandera sube por el asta.
La marea baja.
La bandera ondea.
Las ondas marean.
Los cabellos ondean al viento.
La beldad se ondula el cabello.
La culebra ondula.
Las ondas suben bajan.
El río es undoso.
Baja la temperatura.
Baja la barrera de la vía férrea.

16.
La tierra es redonda.
La mesa es redonda.
La mesa es de madera.
Ponen la mesa.
El mantel cubre la mesa.
La mesa está puesta.
Los cubiertos están sobre el mantel.
El cubierto se compone de
Cuchillo.
El cuchillo tiene mango y hoja.
El cuchillo corta.
Cuchara.
La cuchara es cóncava.
Con la cuchara se come la sopa.
Tenedor .
El tenedor tiene dientes.
El tenedor pincha.
Vaso.
El vaso contiene agua.
El vaso es de vidrio.
Pan.
El pan está en la panera.
El pan tiene corteza y miga.
La miga es blanda.
La panera es de mimbre.
Servilleta.
La servilleta limpia los labios.
La servilleta es blanca.
La mesa tiene cuatro patas.
Las patas son torneadas.
Las sillas tienen cuatro patas.
Las sillas rodean la mesa.
Las sillas no tienen brazos.
Los niños acercan las sillas.
La familia se sienta a la mesa.
Sobre la mesa hay platos soperos.
Las manos empuñan las cucharas.
Reparten la sopa con el cucharón.
El pan se rompe con los dedos.
La corteza tostada cruje.
Saltan migajas.
Las migajas cubren el mantel.
Los dientes se clavan en el pan.
El hombre tiene treintaidos dientes.
Ocho incisivos.
Cuatro colmillos.
Veinte muelas.
Los dientes trituran los alimentos.
El aliment0 cae en el estómago.
Los estómagos no están llenos.
La familia come en silencio.
La familia está incompleta.
Afuera llueve.

17.
Sale el sol.
Salen los habitantes de sus casas.
Hace frío.
La plaza es ancha y sin casas.
Los hombres se alzan los cuellos.
Los pájaros alzan el vuelo.
Las mujeres se rebozan.
La calle sale a la plaza.
No sale trabajo.
Los cesantes salen en ayunas.
No hay plazas.
Sobran los brazos.
Los escolares entran a clases.
Sale a llamar por teléfono.
Entra a una cabina telefónica.
Los teléfonos están intervenidos.
¡Ring! suena el teléfono.
Los colegios están intervenidos.
Alzan los alimentos.
Alzan la movilización.
Agentes de civil salen al paso.
Los detenidos alzan las manos.
Los friolentos patean.
Los friolentos soplan sus manos.
La bufanda cubre el cuello.
Los guantes cubren las manos.
Los escolares salen a recreo.
El centinela sale de la garita.
Los niños patinan sobre la escarcha.
Las ruedas patinan.
El cortejo entra al cementerio.
Un barco sale del puerto.
De la nariz sale humo.
Los fumadores tiran colillas.
Las recogen los mendigos.
Recogen perros vagos.
Recogen la basura.
Recogen las cartas del buzón.
La beldad se recoge el pelo.
La beldad sale al balcón.
La beldad sale de compras.
La beldad se abriga.
Abrigan al enfermo.
El enfermo entra al quirófano.
El cirujano opera.
El cirujano corta con el bisturí.
El frío corta las manos.
El frío corta el cutis.
Con el frío salen sabañones.
El enfermo sale del quirófano.
Los sabañones arden pican.
El fuego defiende del frío.
El abogado defiende al procesado.
El oficial abofetea al abogado.
El fuelle sopla el fuego.
Se ríen en su cara.
Hacen añicos su alegato.
Rejas defienden las ventanas.
El cliente y el abogado desaparecen.
La escollera defiende del oleaje.
La lluvia se hiela.
Cae granizo.
Echan a miles a la calle.
Echan carbón al brasero.
Echan leña a la chimenea.
La leña no prende.
Echan parafina a la estufa.
La leña está húmeda.
Prenden la colecta con alfileres.
Prenden a extremistas.
La beldad prenda.
El agua caliente circula
Los radiadores difunden calor.
El frío paspa los labios.
El frio enronquece.
Los dientes castañetean.
El frío agrieta la piel.
En la calle hace un frío extremo.
La miseria es extrema.
El frío amorata.
Las pasamos moradas.
El frío quema las plantas.
Nos plantaron en la calle.
El frío contrae los cuerpos.
El frío contrae los músculos.
El frío congela los charcos.
La carne se conserva congelada.
La carne cuelga del gancho.
Cuelgan los animales muertos.
Tras la muerte los músculos se contraen.
El frío retrasa la putrefacción.

18.
Se distrae mirando por la ventana.
La ventana cae a la calle.
La calle está desierta.
El agua cae a raudales.
Aquella casa es más grande que ésta.
Esta casa es más pequeña que aquélla.
Frente a la ventana está la iglesia.
En la iglesia hay una boda.
Es imprudente tocar campanas durante una tormenta.
La lluvia le caló todo el vestido.
El novio se caló hasta los huesos.
Fue un enlace feliz.

19.
Llueve a mares.
El agua hervida se agita.
El agua hierve a 100º.
El mar hierve.
El mar se agita.
Los torturados braman.
Brama el mar.
Brama el viento entre los árboles.
El mar se enfurece.
El mar azota las rocas.
Azotan a los detenidos.
Violentos vientos azotan la costa.
Se levantan olas majestuosas.
Las olas se encrespan con el viento.
En el mar se levanta una tromba.
La tromba gira.
Un rayo fulgura en el cielo.
Un hombre fue fulminado.
Los rayos culebrean.
Truena.
El trueno retumba.
El trueno acompaña al relámpago.
La leche se corta en tiempo de tormenta.
Se cortaron cables telefónicos.
Los huevos enhueran durante la tormenta.
Arrecia el viento.
El viento arrolla tarros de basura.
El rio está caudaloso.
Un automóvil arrolló a un peatón.
El hilo se arrolla en el carrete.
Los árboles abrigan del viento.
El viento retarda la marcha.
El regreso a la normalidad tarda.
Tarda el bus.
Los trenes se retrasan.
Se desmorona ladera sobre la vía férrea.
Suspenden vuelos.
Los aviones se quedan en tierra.
El león ruge.
Ruge la tempestad.
Cae un rayo sobre el pararrayos.
El rayo raja la madera.
Cae un alud de piedras y lodo.
El transporte se atasca en los caminos.
El vendaval destecha.
El vendaval se lleva fonolitas.
Las fonolas y las planchas vuelan.
El viento y el agua hacen estragos.
La lluvia se cuela entre las tablas.
El viento se cuela.
La lluvia inunda las mediaguas.
Pozas se forman en las habitaciones.
Flotan las camas.
Se movilizan bomberos y policías.
Cuadrillas de cesantes palean.
El frío recrudece.
Recrudece la represión.
Llega embajador extraordinario.
Extreman la vigilancia.
Al enfermo le administran la extremaunción.
Crece impetuoso el río.
El río se sale de madre.
El río desborda por los campos.
Cubre de agua las regiones vecinas.
Se anegaron las huertas.
Se desbordó un tranque.
Los extramuros están inundados.

20.
Cae una lluvia torrencial.
La lluvia hincha los torrentes.
Los torrentes causan inundaciones.
Hoy función
A beneficio de los inundados.
Las lluvias son indispensables para la agricultura.
Las lluvias fecundan la tierra.
El trigo germina por primavera.
Las espigas de trigo contienen granos.
El arado se enredó en las raíces.
Los bueyes se acoplan al arado.
El campesino picanea los bueyes.
Escasea el trigo este año.
El paso de la tropa estropeó las siembras.
Los ratones hacen estragos en los graneros.
Las malezas esquilman los campos.
Escasea el dinero.
Tengo un puñado escaso de harina.
Encarece el pan.
Vivimos con escasez.
Está escasa la comida.
El trabajo escasea.
Los cesantes abundan.
El aceite escasea.
Abunda el agua.
El aceite es más espeso que el agua.
El aceite se hiela cuando hace frío.
El aceite penetra las telas.
La espada penetra las carnes.
La espada termina en punta.

21.
Rompe el día.
Las olas rompen formando espuma.
Suceden despidos masivos.
Las olas se suceden.
Rompen las olas del mar.
El barco rompe las olas.
Las olas rompen en los escollos.
Hay escollos en medio del mar.
Fluctúan las opiniones.
Fluctúan los barcos.
Importan fardos de ropa usada.
En el muelle atracan los barcos.
El muelle entra en el mar.
La bahía entra en la costa.
En la bahía fondean barcos.
En la costa hay dunas.
Las dunas de arena avanzan.
Los bosques de pinos detienen las dunas.
El cabo avanza dentro del mar.

22.
Se detiene la lluvia.
Detienen ciudadanos.
Los vehículos están detenidos.
Luz verde.
Las detenciones siguen.
El pino es un árbol siempre verde.
Un pájaro entra en el pino.
Las compuertas detienen el agua.
De los pinos fluye trementina.
La marea refluye.

23.
Los maderos bajan flotando por el río.
La madera se apila en el aserradero.
El serrucho presenta dientes.
El serrucho ya no corta madera.
El cepillo tiene cuchilla.
El cepillo ya no cepilla madera.
El martillo ya no golpea el clavo.
El carpintero vendió el serrucho.
                       Vendió el cepillo.
                       Vendió el martillo.
El carpintero no tiene trabajo.
Ya no se construye.
La madera se apila en el aserradero.
La carcoma roe la madera.

24.
La llave entra en la cerradura.
Los dedos entran en la manopla.
La llave gira.
El fotógrafo entra en la cámara oscura.
El domador entra en la jaula.
Los novios entran en la cámara nupcial.
¡Chas! hace el látigo.
El detenido entra en la cámara de tortura.
Saltan las fieras.
El clavo entra en la pared.
En todos los circos hay payasos.
Como el tirano no hay ninguno.
Destapan las ollas.
El enfermo se destapa.
El corcho tapa la botella.
La botella contiene vino.
El vino sale de la botella.
¡Glo glo! hace el vino.
Los borrachos entran al bar.
Un avión entra en barrena.
El vino está picado.
Un barco entra en carena.
Está picado el mar.
Los soldados se forman.
Los escolares están formados.
Un oficial los arenga.
Los escolares saludan la enseña.
La enseña sube por el asta.
Entonan la canción nacional.

25.
Apareció.
Había desaparecido.
Meses después apareció.
La encontraron.
La encontraron con un alambre al cuello.
La encontraron en una playa con un alambre al cuello.
La encontraron en una playa.
Con la columna rota y con un alambre al cuello.

Gonzalo Millán©

Santiago de Chile. 1 de enero de 1947-†id.14 de octubre de 2006). Poeta, académico, artista plástico y traductor. Es considerado por la crítica como una de las figuras más connotadas de la denominada "Generación del sesenta" en Chile, cuyo representante más joven fue justamente él. Estudió literatura en la Universidad de Concepción y fue parte del grupo Arúspice, una de las agrupaciones literarias más relevantes de la poesía chilena en la segunda mitad del siglo XX. Después del regreso a su país, a finales de la década del ochenta, luego de casi dos décadas de exilio, desempeñó una extensa labor docente, después de residir en Canadá y Holanda. Realizó además poesía visual y tuvo un destacado quehacer en las artes plásticas, llevando a cabo exposiciones individuales en Chile, Canadá, Estados Unidos, Suecia y Holanda. Durante su permanencia en Canadá fundó la editorial Cordillera y dirigió en Chile la revista de poesía "El Espíritu del Valle". Ganó galardones destacados, tales como el Premio Pedro de Oña (1968), el premio de la fundación Pablo Neruda (1987) y en el 2006 se hizo acreedor de uno de los premios Altazor por su libro "Autorretrato de memoria". Fue también traductor del inglés, francés y neerlandés.

Obra: Relación personal (1968). La Ciudad (1979, 1994, 2007). Vida (1984). Seudónimos de la muerte (1984). Virus (1987).Dragón que se muerde la cola (1987). Cinco poemas eróticos (1990). Strange houses (1991). Trece lunas (1997). Claroscuro (2002). Autorretrato de memoria (2005).Veneno de escorpión azul. Diario de Vida y de Muerte. (2007)

ELLA:
Sus ojos suplicantes me pidieron
una tierna mirada, y por piedad
mis ojos se posaron en los suyos…
Pero él me dijo: ¡más!

Sus ojos suplicantes me pidieron
una dulce sonrisa, y por piedad
mis labios sonrieron a sus ojos…
Pero él me dijo: ¡más!

Sus manos suplicantes me pidieron
que les diera las mías, y en mi afán
de contentarlo, le entregué mis manos…
Pero él me dijo: ¡más!

Sus labios suplicantes me pidieron
que les diera mi boca, y por gustar
sus besos, le entregué mi boca trémula…
Pero él me dijo: ¡más!

Su ser, en una súplica suprema,
me pidió toda, ¡toda!, y por saciar
mi devorante sed fui toda suya
Pero él me dijo: ¡más!

ÉL:
Le pedí una mirada, y al mirarme
brillaba en sus pupilas la piedad,
y sus ojos parece que decían:
¡No puedo darte más!

Le pedí una sonrisa. Al sonreírme
sonreía en sus labios la piedad,
y sus ojos parece que decían:
¡No puedo darte más!

Le pedí que sus manos me entregara
y al oprimir las mías con afán,
parece que en la sombra me decía:
¡No puedo darte más!

Le pedí un beso, ¡un beso!, y al dejarme
sobre sus labios el amor gustar,
me decía su boca toda trémula:
¡No puedo darte más!

Le pedí en una súplica suprema,
que me diera su ser…, y al estrechar
su cuerpo contra el mío, me decía:
¡No puedo darte más!

 
Manuel Magallanes Moure©
 

El escritor nació en La Serena en 1878. Fue poeta, cuentista, pintor y dramaturgo.

No alcanzó a terminar sus estudios superiores porque se dedicó, muy joven en su vida, al periodismo de su tiempo (principios de siglo). Desde muy joven también se da a conocer a través de poemas publicados en la revista “Pluma y lápiz”.

Colaboró en la revista “Zig-Zag”, en “El Mercurio”, en “Las Ultimas Noticias” y en las publicaciones de la juventud universitaria.

Hacía crítica literaria, crónica, comentarios pictóricos, reportajes, y, sobre todo, publicaba versos. Vivió en San Bernardo y en Santiago.

Su amistad con Pedro Prado fue proverbial, juntos integraron y contribuyeron a la formación del famoso Grupo de los Diez.

Magallanes Moure y Prado coinciden en su independencia frente a las escuelas literarias que resultan más o menos pasajeras.

En los libros de comienzos de siglo Manuel Magallanes ya muestra una seguridad propia del poeta maduro. Sin crear ningún poema superior, todos sus versos revelan una vida interior intensa. Frecuentemente recurre a los elementos inanimados para expresar sus emociones.

En ocasiones se ha destacado que Magallanes Moure canta de preferencia al mar. En efecto, el tema de buques, payas y olas lo atrae poderosamente y en torno a él construye poemas muy valiosos., como “El barco viejo”, y un libro completo, como “La casa junto al mar”.

Fundó la Colonia Tolstoyana, que tuvo gran influencia en la literatura contemporánea. La poeta Gabriela Mistral dirigió varias misivas al pintor y también poeta Manuel Magallanes Moure entre 1914 y 1921, en las que dejó inscritas las llamas de su amor apasionado y platónico: “Te adoro, Manuel. Todo mi vivir se concentra en este pensamiento y en este deseo: el beso que puedo darte y recibir de ti”, lo que aparece consignado en “El amor y el desamor de Gabriela Mistral”, publicado por le editorial.

Sus Obras: Facetas, poesía, 1902. Matices, poesía, 1904. La Jornada, poesía, 1910.La batalla, lluvia de primavera, teatro, 1912. Qué es amor, cuentos, 1915. La casa junto al mar, poesía, 1918 Florilegio, poesía, 1921. Sus mejores poemas, selección de Pedro Prado, 1926.

Magallanes Moure falleció en Santiago en 1924, a la edad de 46 años.

Que el verso sea como una llave
Que abra mil puertas.
Una hoja cae; algo pasa volando;
Cuanto miren los ojos creado sea,
Y el alma del oyente quede temblando.

     Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra;
El adjetivo, cuando no da vida, mata.

     Estamos en el ciclo de los nervios.
El músculo cuelga,
Como recuerdo, en los museos;
Mas no por eso tenemos menos fuerza:
El vigor verdadero
Reside en la cabeza.

     Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas!
Hacedla florecer en el poema ;
Sólo para nosotros
Viven todas las cosas bajo el Sol.

     El Poeta es un pequeño Dios.

De El espejo de Agua, 1916

Vicente Huidobro©

 

Poeta y narrador chileno nacido en Santiago en 1893. Perteneció a una familia de rancia aristocracia donde siempre se respiró un gran ambiente intelectual. Antes de cumplir  los veinte años publicó su primer libro de poemas, «Ecos del alma», donde dejó entrever el modernismo que declaró oficialmente en su manifiesto  «Non Serviam» en 1914. Está considerado como uno de los poetas vanguardistas más importantes de la primera mitad del siglo XX.  Creó y difundió con mucho éxito la corriente del «Creacionismo», en la que se resume lo mejor del cubismo y el futurismo. Vivió en Paris donde trabó amistad con grandes vanguardistas de la época como Apollinaire, Jean Cocteau, André Breton,
Pablo Picasso y Juan Gris.
Entre sus obras destacadas pueden señalarse, «Altazor» 1931, «Temblor de cielo», «Poemas árticos», «Ecuatorial», «Tour Eiffel» y «Hallali».
Falleció en 1948.

SUD
AME
   RI
   CA
    NOS:
        Jamás hemos
     conocido otro milagro
    que la multiplicación de
   los precios del pan y los peces
  y ningún infierno nos inquieta tanto
   como la transmigración de las armas
    desde los Estados Unidos del Norte
     hasta los estados desunidos del sur
        tierras llenas de verbos verdes
       donde esta América toma
       forma de lágrima
       o más bien de
       racimo casi
       maduro y
       que ya
       se está
        desgra-
         nan-
         do
          .
           .
            .

Eduardo Llanos Melussa©

Nacido en Santiago de Chile, Chile, 1956. Su primer libro Contradiccionario (1983), incluye varios volúmenes que habían obtenido el primer premio en diversos concursos (Ariel, 1978; Literatura Juvenil, 1978; Gabriela Mistral, 1979; Juegos Florales de Valdivia, 1982). Mantiene inéditas varias obras con premios significativos: Libertad vigilada, Premio Iberoamericano 1984; Disidencia en la tierra, Premio Latinoamericano Rubén Darío (Managua, 1988); Espejeos retrovisores, Premio Centenario Gabriela Mistral 1989; Como un brasero que se extingue en la llovizna, Premio Pedro de Oña 1990. El 2003 publicó Antología presunta (Editorial Fondo de Cultura Económica), Premio Altazor 2004 como mejor obra del año anterior.

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